Antes que la economía recuperara el centro del debate público y que la seguridad se consolidara como la principal preocupación ciudadana, Chile ya enfrentaba una crisis más silenciosa, pero no menos profunda: la fragilidad creciente de la familia. Durante años, esta realidad quedó relegada a un segundo plano de la discusión política. Sin embargo, las señales que ha comenzado a entregar el gobierno sugieren que esa situación estaría cambiando.
Álvaro Pezoa B.
16 de junio del 2026